¿Qué causa el mal de Alzheimer?

El mal de Alzheimer es la enfermedad neurodegenerativa más prevalente en el mundo y la primera causa de demencia en ancianos. La Fundación Alzheimer España estima en casi 7 millones los afectados por demencia en Europa occidental, de los que un 86% padecen Alzheimer. No conocemos con certeza qué lo causa. Como con otro montón de enfermedades de las que desconocemos mucho más de lo que los médicos nos dan a entender, sólo tenemos hipótesis. Unas más plausibles que otras. Existen dos hipótesis sobre el proceso detrás del Alzheimer (en realidad 3, ahora veremos por qué).

La primera hipótesis, en la que se basa el tratamiento farmacológico disponible hoy, es la llamada “hipótesis colinérgica”. La teoría propone que la enfermedad está causada por una reducción en la síntesis de acetilcolina –un neurotransmisor-, pero tiene poco respaldo científico, en parte por la inefectividad de los medicamentos desarrollados en base a la hipótesis. Existe otra teoría, sin embargo, mucho más plausible y sobre la que nos extenderemos más: la “hipótesis amiloide”.

cerebro descargaLa teoría defiende que la acumulación extracelular de depósitos de la proteína beta amiloide (las llamadas “placas”) es la causa de la enfermedad. Una serie de factores genéticos intervienen en el proceso: se sabe que aquellos que han heredado el alelo ε4 de la lipoproteína E (APOE4) tienen un riesgo 3 veces mayor de desarrollar la enfermedad. Las lipoproteínas destruyen la beta amiloide, pero algunas isoformas (como APOE4) no son muy efectivas en la tarea de limpiar la proteína sobrante, que se acumula formando placas asintomáticas durante años y años, placas que deprimen las conexiones sinápticas (las conexiones neuronales). Las placas de beta amiloide, sin embargo, no son las únicas protagonistas. También existe acumulación de otra proteína: tau. La hipótesis tau fue la tercera hipótesis en liza, aunque hoy sabemos que la tau es tan importante como la beta amiloide en la fisiología del Alzheimer. De hecho, el declive cognitivo aparece cuando aumenta la acumulación de tau.

Los restos de ambas proteínas, tau y beta amiloide, parecen interactuar con células inflamatorias del sistema defensivo del cuerpo, lo que finalmente dispara la muerte neuronal, precipitando el mal de Alzheimer.

Tampoco sabemos exactamente de qué forma las placas dan origen al mal, aunque según la teoría, sería la acumulación de placa lo que iniciaría la neurodegeneración. Se cree que la acumulación de fibrillas de beta amiloide induce la muerte celular (apoptosis).

El efecto de las placas en el “pulmón” neuronal

Las mitocondrias son los pulmones de nuestras células. Transforman el combustible que reciben (glucosa, ácidos grasos o proteínas) en la energía que la célula necesita para funcionar. Sabemos que la beta amiloide se acumula selectivamente en las mitocondrias neuronales de los afectados por Alzheimer e inhibe el metabolismo normal de la glucosa en las neuronas. Es decir, la proteína impide que las mitocondrias transformen el mamaglow.comcombustible habitual (la glucosa) en energía. Las neuronas con Alzheimer son resistentes a la hormona insulina, motivo por el que algunos científicos califican hoy al Alzheimer de “diabetes tipo III”.

La verdad es que no sabemos aún si la beta amiloide es el huevo o la gallina del mal de Alzheimer. No sabemos si la presencia de beta amiloide es una consecuencia de un problema metabólico previo de resistencia a la insulina (pues la tarea de la beta amiloide es precisamente priorizar otras rutas metabólicas alternativas a la de la glucosa) o si es su presencia la que altera la capacidad de la célula de metabolizar la glucosa. Sea como sea, este último punto es la base teórica de la efectividad de las dietas cetogénicas en el control y tratamiento del Alzheimer.

¿Cómo puede la dieta influir en la enfermedad?

Si las células han perdido su capacidad de usar la glucosa como combustible, ¿qué pasa si les proporcionamos un combustible alternativo? ¡Que comienzan a funcionar de nuevo! La dieta cetogénica (muy baja en hidratos de carbono y alta en grasas saludables) aumenta la presencia de cuerpos cetónicos en sangre. Los cuerpos cetónicos son el resultado del uso de la grasa para la producción de energía. Cuando no existe suficiente glucosa disponible o las células no pueden metabolizarla (como en el caso del Alzheimer), las mitocondrias de las neuronas se alimentan de cuerpos cetónicos. Y respiran de nuevo con normalidad.

Si quieres saber más:

  1. Henderson ST, Vogel JL, Barr LJ, Garvin F, Jones JJ, Costantini LC. Study of the ketogenic agent AC-1202 in mild to moderate Alzheimer’s disease: a randomized, double-blind, placebo-controlled, multicenter trial.Nutrition & Metabolism 2009;6:31. doi:10.1186/1743-7075-6-31.
  2. Henderson ST1. Ketone bodies as a therapeutic for Alzheimer’s disease. Neurotherapeutics. 2008 Jul;5(3):470-80. doi: 10.1016/j.nurt.2008.05.004.
  3. Krikorian R, Shidler MD, Dangelo K, Couch SC, Benoit SC, Clegg DJ. Dietary ketosis enhances memory in mild cognitive impairment.Neurobiology of aging2012;33(2):425.e19-425.e27. doi:10.1016/j.neurobiolaging.2010.10.006..
  4. Paoli A, Bianco A, Damiani E, Bosco G. Ketogenic Diet in Neuromuscular and Neurodegenerative Diseases.BioMed Research International2014;2014:474296. doi:10.1155/2014/474296.
  5. Veech RL1. The therapeutic implications of ketone bodies: the effects of ketone bodies in pathological conditions: ketosis, ketogenic diet, redox states, insulin resistance, and mitochondrial metabolism. Prostaglandins Leukot Essent Fatty Acids. 2004 Mar;70(3):309-19.
  6. evolutionarypsychiatry.blogspot.com
  7. Cunnane S, Nugent S, Roy M, Courchesne-Loyer A, Croteau E, Tremblay S, Castellano A, Pifferi F, Bocti C, Paquet N, Begdouri H, Bentourkia M, Turcotte E, Allard M, Barberger-Gateau P, Fulop T, Rapoport SI. Brain fuel metabolism, aging, and Alzheimer’s disease. Nutrition. 2011 Jan;27(1):3-20. doi: 10.1016/j.nut.2010.07.021. Epub 2010 Oct 29.
  8. Yao J, Rettberg JR, Klosinski LP, Cadenas E, Brinton RD. Shift in Brain Metabolism in Late Onset Alzheimer’s Disease: Implications for Biomarkers and Therapeutic Interventions. Molecular aspects of medicine2011;32(0):247-257. doi:10.1016/j.mam.2011.10.005.
  9. Fundación Alzheimer España
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